Heladería Los Italianos

Heladería Los Italianos

Hace unas semanas Irene y yo pasamos unos días en Granada de turismo. Entre paseo y paseo, tras visitar el Albaicin, al llegar cerca de la Plaza Nueva nos apeteció tomar un helado; en ese momento recordé que hacia un rato, hacia el final de la Gran Vía me había parecido ver una pequeña heladería, aunque no me fijé en el nombre.

Como suele ser cada vez más habitual en mí, arranqué la aplicación Foursquare del iPhone para ver que recomendaciones podía encontrar para tomar un helado por la zona, y no tardó en aparecer en la pantalla aquella pequeña heladería que yo había visto. Su nombre era “Heladería Los Italianos” y todas las recomendaciones eran fantásticas; parecía que ya teniamos el sitio, así que decidimos  ir caminando hacia ella ya que se encontraba muy próxima.

Mientras nos dirigíamos hacia allí hablábamos sobre las bondades de la nueva era de la información y de que todo parecía indicar que habíamos localizado una estupenda heladería a la vista de los comentarios que habíamos leído.


Serían aproximádamente las 23:30 de la noche cuando llegamos y la heladería estaba prácticamente vacía, con apenas dos clientes en la entrada. Decidimos pasar al interior y nada más entrar supe que no nos habíamos equivocado con la elección; lo que motivó ese pensamiento fue un pequeño cartel colgado en una de las zonas de trabajo de los empleados en el cual podía leerse:

“No hay mayor señor que el que sabe servir”

Haciendo una consulta rápida por internet descubrí que esta heladería lleva abriendo sus puertas más de 30 años y en ese mismo momento me pasaron por la mente un montón de tópicos de la empresa familiar y su evolución en el servicio a largo de los años. Si hay algo que he aprendido estos años es que la anterior frase sintetiza con claridad uno de los valores fundamentales de la empresa familiar, “el esmero en el servicio al cliente como pilar fundamental del crecimiento y desarrollo de la empresa”. Por otra parte esta frase sirve inclusive como motivación para el empleado (Según mi punto de vista mediante esta frase le quieres decir al trabajador que aunque esté sirviendo a un “señor” debido a su profesionalidad él mismo es a su vez otro “señor”).

Desde esta líneas te lanzo una pregunta: ¿Has sabido transmitir a tus empleados la importancia de los “pequeños detalles”? o dicho desde otro punto de vista  ¿Ha sabido tu jefe inculcarte la importancia de los “pequeños detalles”?

Siguiendo el estilo de un fantástico profesor que tuve en Fundesem (Alvaro González Alorda),  puedes tomarte unos minutos para reflexionar sobre la pregunta escuchando esta canción:

Este valor es habitual descubrirlo en los pequeños comercios o en las empresas familiares, donde la persona que presta el servicio por lo general es o se siente parte de la empresa, pero esto mismo suele ser más difícil encontrarlo en las Pymes donde lo habitual son los  empleados “nómadas”, que sienten que están de paso por la empresa y cuya implicación en comparación con los primeros es sumamente inferior.